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Nov 2020

Historia

Actividad 1.- Lee el siguiente texto con atención. (Páginas de tu libro de texto de Historia de la página 62 a la página 68).

San José Mogote

Entre los años 1500 y 500 a.n.e. se desarrolló San José Mogote (Oaxaca), el asentamiento agrícola de larga duración más antiguo de Mesoamérica. Este lugar es un ejemplo del tránsito de las aldeas agrícolas a los primeros grandes centros poblacionales mesoamericanos, en donde ya se apreciaban diferentes grupos sociales y la práctica del comercio, así como rituales para enterrar a los muertos, arquitectura monumental de piedra, además de la presencia de un jefe político y religioso.

Centros olmecas en la zona del Golfo

Durante el periodo Preclásico, entre los años 1200 y 400 a.n.e., la cultura olmeca alcanzó su máximo esplendor en el sureste de Veracruz y el occidente de Tabasco. Los olmecas construyeron tres grandes villas en esta región: San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes (véase la línea del tiempo). Fue en La Venta donde se construyó la primera pirámide mesoamericana (figura 1.23), además de edificaciones, patios y plazas para realizar rituales y ceremonias religiosas.

La palabra olmeca es de origen náhuatl, y significa “hombres o linaje de hule”, en referencia a los árboles de hule originarios de la zona del Golfo. Los olmecas aprovecharon los recursos naturales que tenían a su alrededor para construir viviendas, alimentarse y practicar el comercio.

La sociedad olmeca estaba dividida en grupos y era encabezada por los gobernantes-sacerdotes, quienes concentraban el poder y además tenían conocimientos sobre astronomía, que eran necesarios para desarrollar la agricultura, actividad de la que todos dependían. Otros sectores que formaban parte de esta sociedad eran los alfareros, escultores, pintores y agricultores. Los olmecas también se caracterizaron por trabajar la madera y el barro para fabricar vasijas y figurillas.

Centros Olmecas

En San Lorenzo y en La Venta se han encontrado piezas del arte olmeca como estelas, esculturas, pinturas y cerámica. Los artesanos de estas regiones se caracterizaron por crear un arte monumental: cabezas colosales, altares (figura 1.24) y esculturas con representaciones de felinos. Estos monumentos fueron esculpidos en bloques de una sola piedra de basalto, que provenían de la región de los Tuxtlas, en Veracruz, a 100 kilómteros de distancia. Trasladar esas piedras tan grandes y pesadas sobre terrenos pantanosos fue una tarea muy difícil, pues debemos considerar que los olmecas no contaban con animales de carga ni tiro como mulas, burros, bueyes o caballos; por lo tanto, utilizaban balsas o canoas que, en ocasiones, debían ser llevadas a contracorriente. Esto pone de manifiesto su capacidad para realizar proyectos grandes.

Asimismo, los olmecas crearon delicadas figuras de jade y de serpentina (piedra verde). Estos materiales tampoco son de la zona del Golfo; llegaban de fuera, algunos desde Guatemala, lo cual muestra el alcance comercial de los olmecas. Los artesanos esculpieron hachas de jade para uso ritual, que representan al dios del maíz con colmillos. También crearon jaguares,
patos, águilas y figurillas con forma humana.
Es probable que algunas de estas piezas, por ejemplo, las de hombres en proceso de transformarse en animales, representarán aspectos religiosos de la cultura olmeca.

Cabezas Colosales

Los monumentos más característicos de los olmecas son las llamadas cabezas colosales (figura 1.25). Todas representan personajes masculinos con mejillas carnosas, labios prominentes y nariz chata; sus tocados personalizados, a modo de cascos, hacen pensar que se trataba de guerreros
o gobernantes; también se les ha relacionado con el juego de pelota. Es posible que a estas cabezas se les enterrara en las tumbas de aquellos personajes.

Rasgos olmecas fuera del Golfo

No sólo hubo centros de tipo olmeca en la zona del Golfo, ya que en lugares como Chalcatzingo, en el actual estado de Morelos; en Tlatilco, Estado de México, y Teopantecuanitlán, Guerrero, también se desarrollaron elementos urbanos, arquitectónicos y simbólicos asociados con los olmecas.

Grupos Sociales e intercambios en el Preclásico.

El periodo Preclásico (2500 a.n.e. a 200 n.e.) se caracterizó por el tránsito de aldeas agrícolas a ciudades con diversos grupos sociales, cuya base de alimentación fue la agricultura.

En los centros de población del Preclásico (véase la línea del tiempo), el gobierno quedó en manos de unas cuantas personas que controlaban a la mayoría. Estas grandes villas estaban divididas en espacios donde se vivía de acuerdo con la condición social: había agricultores, sacerdotes, artesanos, guerreros y comerciantes (figura 1.26). Poco a poco, las redes comerciales entre los centros del Preclásico se ampliaron y, con ello, pudieron intercambiar objetos, materiales, ideas y técnicas. También construyeron edificaciones muy grandes, canales de agua, caminos y terrazas para producir alimentos.

Legado del Preclásico

Hacia finales del periodo Preclásico se desarrollaron varios núcleos de población donde aparecieron y se fueron forjando algunos de los elementos
más representativos de las culturas mesoamericanas, entre los que destacan: la construcción y planeación de centros ceremoniales y pirámides, el uso de altares y estelas, la numeración, la escritura, el juego de pelota, el uso del calendario y la práctica del sacrificio humano.
Estos elementos fueron adoptados y transformados por las distintas culturas mesoamericanas del periodo Clásico.

La escritura y el calendario

La evidencia más antigua de escritura mesoamericana es el bloque de Cascajal (900 a.n.e.), una piedra con glifos que se asocia con el sitio olmeca de San Lorenzo (figura 1.27). Desde el Golfo, la escritura se extendió por Mesoamérica. Gracias a la epigrafía se han logrado avances en la lectura de los glifos mayas, cuyos ejemplos más antiguos datan del siglo III a.n.e. La escritura maya era logosilábica, es decir, cada glifo representa una palabra o una sílaba (1.28).

Una característica compartida de las culturas mesoamericanas fue el uso de dos calendarios: el de 365 días, que servía para la agricultura, era un calendario solar y constaba de 18 meses de 20 días, más cinco días adicionales; mientras que el de 260 días era un calendario religioso, denominado lunar y constaba de 13 meses de 20 días.

El juego de pelota

Hay indicios de que el juego de pelota, que luego formaría parte de prácticamente todas las culturas mesoamericanas, tiene sus orígenes alrededor del año 1500 a.n.e. (figura 1.29). El material para elaborar las pelotas se extrae del árbol de hule. Desde la región olmeca, el juego de pelota se expandió hacia otros lugares de Mesoamérica, incluidas las culturas de Occidente.

Las reglas del juego

Debido a que el juego de pelota se practicó durante milenios y en muchos lugares, lo más probable es que hayan existido muchas variantes de éste. Aunque no hay claridad acerca de sus reglas, es posible reconstruir algunos aspectos sobre las formas de jugarlo a partir de la interpretación de los vestigios que se han encontrado: canchas, pelotas, aros y figurillas de cerámica. Asimismo, se identifica la existencia de dos equipos; con respecto a los jugadores, éstos podían llevar máscaras, vestir protecciones (rodilleras, por ejemplo) o jugar en taparrabos; la meta era pegar a la pelota —que, por cierto, bota mucho— con las caderas o los antebrazos, para meterla por el aro o, por lo menos, para hacer que lo tocara (figura 1.31). El juego se asociaba con sacrificios rituales; a nivel cósmico, representaba la lucha entre el día y la noche, mientras que la pelota simbolizaba el Sol.

Los animales mitológicos de Mesoamérica

Los alfareros y escultores del Preclásico representaron animales y seres fantásticos. Dos seres muy importantes en la cosmovisión mesoamericana
fueron el jaguar y la serpiente emplumada. Sus representaciones más antiguas tienen su origen en el arte olmeca.

A los soberanos o sacerdotes supremos se les asociaba con la figura del jaguar porque éste poseía cualidades a las cuales aspiraba el poder político, como la valentía y la ferocidad. Al jaguar también se le relacionaba con la noche, la tierra y la fertilidad.

La serpiente emplumada era relacionada con la tierra, el agua y los poderes fecundadores.

Con el paso del tiempo fue acumulando diversos significados. Se representó por primera vez en sitios como La Venta; después, fue retomada por los
teotihuacanos, los mayas la nombraron Kukulkán, mientras que los mexicas la llamaron Quetzalcóatl.

Desarrollos regionales

Tras el declive de la cultura olmeca hacia el año 400 a.n.e., a lo largo de Mesoamérica se comenzaron a desarrollar culturas con características distintivas.

En el valle central de Oaxaca se empezó a construir la ciudad de Monte Albán, capital zapoteca que perduraría 1 500 años. En la actual Ciudad de México surgió Cuicuilco, sitio que sería afectado por las erupciones del volcán Xitle en los años 80 y 50 a.n.e., por lo que gran parte de su población
migró hacia Teotihuacan, en el actual Estado de México, una ciudad que
a finales del Preclásico ya tenía miles de habitantes y en la que habían
comenzado a construir las pirámides del Sol y de la Luna. En la zona maya, mientras tanto, ya se registraba el tiempo con precisión y se construían estelas como las de Calakmul, en Campeche.

A continuación observa el siguiente video:

Actividad 2.- Con base a los textos y al video, copia en tu cuaderno la siguiente actividad y relaciona las comunas:

¿Qué enviaras por whatsapp?

Solamente enviaras la ACTIVIDAD 2.

Fin de la Actividad.

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